• Aldo Muñoz Castro

Donnie Darko

Donnie Darko (2001) me recuerda a aquella chica o chico de prepa que nadie hace caso y que de pronto, después de algunos años, todo mundo quiere ver porque se puso muy guapo o guapa. Esta es una definición burda de lo que es el cine denominado “de culto”. Me refiero a piezas fílmicas que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas por las salas de cine comercial, sin embargo, el mundo de los formatos para casa los lleva a ser grandes éxitos. Largometrajes que se observan y admiran por algo, y que se observan y admiran a través de las generaciones, por lo tanto, trascienden.


En la película se nos muestra la vida de Donnie, un chico norteamericano reservado, el cual sociabiliza poco y que, por momentos, puede dar la impresión de estar aletargado. A lo ojos del mundo lo podríamos describir como “raro”. Esto es algo interesante, muchas cosas en el mundo tendemos a “normalizarlas”, es decir, a verlas como lo normal porque de alguna manera han estado siempre presentes ante nosotros. En nuestras vidas existen muchas cosas que están normalizadas, como el machismo, la violencia, el consumo de alcohol etc. En este caso, las personas que están alrededor de Donnie, viven con él, y a pesar de ser alguien “raro”, no prestan mayor atención a ello, dejando pasar las vivencias poco usuales que comparten con él. Donnie parece ser simplemente un chico viviendo este proceso que es la adolescencia.


A través de seguir a Donnie comenzamos a descubrir su mundo: Despierta en plena noche en lugares ajenos a su casa, puede ver la estela que dejan las personas al caminar, es hostil e incisivo en sus comentarios y tiende a aislarse del resto de las personas. En general. parece que se desconecta del mundo, se sumerge profundamente en la ciencia y centra su interés en un libro llamado “La fiolosofía de los viajes en el tiempo”. Dentro de todo esto, lo que resalta en particular de Donnie es su relación con un conejo del tamaño de un hombre con el cual dialoga. La pregunta es entonces: ¿qué sucede con Donnie?


En los orígenes de lo que hoy es la psicología, el interés se centró  en estudiar lo que se consideraba como lo enfermo o anormal. Esto surge de un tendencia inherente de los seres humanos por descubrir y entender lo que, a ojos de la mayoría, es lo diferente. Cuando hablamos de lo anormal en este campo, regularmente lo relacionamos con la palabra “locura”. En términos muy específicos la locura es la pérdida del contacto con la realidad. El término correcto para referirnos a ella es “psicosis”.


Lo que la película nos muestra es a Donnie que está en este proceso entre la cordura y la locura, donde poco a poco, va perdiendo el contacto con la realidad. Lo interesante es cómo su mundo no lo nota, imaginen la explicación que nos darían quienes estaban alrededor de él: “pues siempre fue así” o “siempre supe que era raro, pero no pensé que tanto”. Con esto, podemos cuestionarnos qué tan normalizada esta la locura en el mundo de Donnie, que en sí es un reflejo de nuestro mundo actual. Tenemos a personajes como una maestra fanática, al punto irracional, de un hombre que es un pedófilo; o un profesor que, de cierta forma y sin ser su intención, invita a Donnie a la locura al darle ese libro que genera gran interés en él. Por cierto si leen el libro de La filosofía de los viajes en el tiempo (lo pueden buscar en internet) está escrito por alguien totalmente psicótico.  Cabe aclarar que el libro no es real, es parte del film.


La realidad es que la línea entre la locura y la cordura no es tan exacta como pensamos. Tendemos a creer que los “locos” están en los manicomios, sin embargo, la realidad es que no. En nuestro mundo hay personas que han pasado o están en estado psicótico y llegan a ser líderes de grupos, grandes empresarios o doctores en ciencia. Yo siempre he creído que la locura nos sirve para distinguirnos y reconocernos como los sanos, lo que nos permite funcionar en el mundo, pues nos da un sentido de identidad y de adaptación.


Las apariencias nos son engañosas, y la psicosis, es más sutil de lo que pensamos. Incluso es atractiva, por algo despierta nuestro interés, por lo tanto, es peligrosa. La estructura de nuestra personalidad es como los cimientos de un edificio, si esta estructura es endeble bastará de un temblor, una inundación o un golpe para que se rompa. Como en los edificios, una buena estructura será capaz de aguantar los sucesos del mundo; una estructura vulnerable, irremediablemente se romperá, siempre y cuando reciba el golpe que la derrumbe. La psicosis es el rompimiento de nuestro yo, es el quebrantamiento de nuestra estructura. Lo que vemos en la película es el rompimiento psíquico de Donnie.


Si ustedes han visto la película Donnie Darko y se preguntan cómo es que varios hechos en la película parecen ser vistos por Donnie antes de que pasen, la respuesta que les puedo dar es “así es la locura”. Quizá algo que puede dar una aproximación más concreta es que las personas que están entre este límite de la cordura y la locura tienden a ser extraordinariamente intuitivas. Un profesor alguna vez me lo dijo, tendemos a querer darle orden y lógica a la locura, la cual es ilógica y desordenada. Por lo tanto, pienso que lo que podemos concluir de esta película es que la psicosis nos refleja lo poco que sabemos de nosotros mismos y nos lleva a cuestionarnos el que tanto, en el mundo de hoy, estamos acercándonos a esta.


Aldo Muñoz

Psicoterapeuta

aldo@aldomunoz.com

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