• Aldo Muñoz Castro

Frida: La Perrita Rescatadora

Hace un año, en el momento en que el país atravesaba un trago muy amargo, en medio del dolor que se vivía, un pequeño ser de cuatro patas nos cautivó. Parecería que, ante todo el evento que nuestros ojos contemplaban, notar algo así era algo frívolo, sin sentido. Solamente útil porque era una oportunidad mediática deseada por cualquier espacio de noticias (lo cual también fue una de las cosas se suscitaron). ¿Tiene sentido hablar y darle lugar a un suceso como el de la perrita Frida?



La respuesta sería “sí y es importante, más de lo que se piensa”. El suceso de Frida va más allá de la simple curiosidad o de la ternura que nos puede producir. El peso que han tomado los animales en nuestro entorno es un hecho evidente. Comprendámoslo con los animalitos a los que les asignamos el rol de mascotas. Se han vuelto el eje rector de la vida de muchas personas. El fenómeno de los “perrihijos”, es un tema interesante y hace un tiempo escribí unos artículos al respecto que están a disposición de su curiosidad.


Hay algo más de interés sobre Frida. No fue el único perrito rescatista que hubo, otros tantos bellos seres nos ayudaron en el arduo trabajo de buscar y salvar vidas, los cuales también merecen nuestro amor, respeto y agradecimiento. Por lo tanto, eso nos lleva a otra pregunta, ¿por qué Frida? Es oportuno reflexionar sobre la razón por la cual, ella en particular, nos flechó; el por qué su existencia y presencia tomó mucho peso y se convirtió en un emblema, la representación de “la nación que se levantó”. No fue fortuito que su imagen se usara para la realización de diversos objetos, como tazas, playeras, piñatas, llaveros, juguetes artesanales, amuletos, etc.; y que bueno que se hizo (explicaré la importancia de ello).


Frida es una perrita labrador que actualmente tiene 8 años, es parte de la Secretaria de Marina y fue entrenada durante un año. A través de su carrera lleva contabilizadas, aproximadamente, 52 personas salvada tanto a nivel nacional como internacional. Dentro de lo que investigué sobre ella, me enteré que participa en el entrenamiento de otros perritos rescatistas y eso me hace entender que su importancia es grande dentro de este rubro tan noble.

Frida fue la representación de esa fuerza de la cual muchos hicieron acopio para hacer frente a la situación.

Su impacto tiene que ver con lo que visualmente se observó desde su aspecto físico. No me refiero a su elegante careta, su bello chaleco o sus adorables botitas azules (que la protegen de lastimarse sus patitas), me refiero al conjunto que su presencia transmitió: fuerza. ¿Recuerdan cual es una de las consignas que se transmiten a las naciones que viven sucesos catastróficos? Efectivamente, tienen que ver con la fuerza.



Frida fue la representación de esa fuerza de la cual muchos hicieron acopio para hacer frente a la situación. La fuerza que nos permitiera comenzar a movilizarnos y actuar sobre los sucesos presentes, la fuerza para mover piedras, muebles, varillas. La misma fuerza para poder mandar y organizar a un grupo que estaba desorbitado e inundado por el caos. Por ello también merece un total reconocimiento quien es el responsable de haber entrenado a esta perrita maravillosa.


Sin ser su intención primaria, los medios de comunicación, en su afán, a veces poco ético, de ganar la nota transmitieron el mensaje, “tenemos fuerza para salir adelante”. Todo centrado a partir de un simple animalito. Por ello, como antes lo he dicho, las mascotas son una bendición, y en este caso, sin ser el objetivo de su labor, Frida se convirtió en la mascota de una nación en un momento oportuno y muy necesario.


El nivel de su presencia llegó hasta el punto de hacerse un pequeño libro para colorear “Los Héroes de Cuatro Patas”, que su puso muy amablemente a disposición del público en general, con el cual los padres se podían acercar a sus hijos calmarlos, o aprovechando más el recurso, hablar el tema. Ante la magnitud del evento que vivimos era muy fácil quedarse en la vivencia de lo desagradable y doloroso, que era necesario vivir, y a la vez, era necesario elaborar.


Hablar de los perritos rescatistas era una manera de atender, y quizá sanar, la herida que nuestros niños les tocó. Hablamos del equilibrar. Vivimos mucho dolor y la muerte estuvo presente, pero como antes lo he externado, no solo hubo eso. Recuerdo a una persona que atendí que me decía que su pequeña hija aún tenía malestar, le pregunte sobre el contexto en el cual estaba la pequeña. El padre me decía que estaban constantemente viendo las noticias, hablaban de lo sucedido, es decir, estaban demasiado focalizados en el malestar, lo cual tampoco era benéfico.


Le pregunté al padre si se hablaba de las otras cosas que se manifestaron en el sismo, es decir, las vidas salvadas, la ayuda, la unión, y por supuesto, la presencia de Frida. Su respuesta fue no. Le explique la importancia de hablar y tocar estos temas. En aquel momento hacia la siguiente recomendación a los padres en general: Les pedía que vieran un video que se llama “cuando la tierra tiembla” (disponible en youtube). Con este primer video les pedía a los padres que dieran pauta a sus pequeños para narrar el video y poder detectar sus necesidades derivadas del sismo.


Posteriormente, les invitaba a que con sus hijos examinaran un pequeño manual, llamado “cuando la tierra se movió”, diseñado para explicar a los pequeños lo que es un sismo. Finalmente, les pedía que consiguieran el pequeño cuento de “los héroes de cuatro patas” que se pusieran a iluminarlos con ellos y que hablaran sobre los perritos que nos ayudaron y sobre las cosas “positivas” que dentro de la tragedia también existieron. A esos niveles fue la importancia que Frida tuvo para nosotros.

Bendita sea la vida que nos regaló su presencia y que apareció en el momento justo para nosotros. Frida ha dejado huella en nosotros y en nuestra cultura, es uno de esos símbolos que es adecuado rescatar y tener presente.

Bendita sea la vida que nos regaló su presencia y que apareció en el momento justo para nosotros. Frida ha dejado huella en nosotros y en nuestra cultura, es uno de esos símbolos que es adecuado rescatar y tener presente, que los niños conozcan su historia y la enseñanza que nos deja. Con estas líneas manifiesto mi agradecimiento a ella y a todos los perritos que nos ayudaron. Así mismo, hablando sobre el agradecimiento, aprovecharé para volver a agradecer a todas las personas que dieron su ayuda de una u otra forma durante y después de este hecho que nos cambió la vida.



Hoy les puedo decir que se den el permiso de comenzar a descubrir los regalos de vida que este hecho nos trajo, a veces será difícil verlo porque el dolor no se borrará mágicamente y nos resistiremos aún a los cambios. Les invito a que se den el permiso de recibir lo que la vida les trajo con este movimiento brusco de la tierra, hay regalos de “vida” para todos. Recuerden, que dentro de la vida hay muerte, como dentro de la muerte hay vida.


Aldo Muñoz

Psicoterapeuta

aldo@aldomunoz.com

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