• Aldo Muñoz Castro

Más allá de un sueño

Actualizado: 19 jul 2018

Mi nombre es Aldo Muñoz Castro, soy un hombre de 33 años, estoy soltero, vivo solo, hay mucha gente maravillosa en mi vida que puedo decir que son mis amigos y tengo una pequeña familia que siempre está ahí para mí. No pretendo ser más de quien hoy soy, porque acepto mi camino y el momento en el que estoy, lo que no significa que me conforme ante ello. Estoy agradecido por la vida que tengo, aunque no ha sido fácil y deseo más. Hace casi tres años viví cosas que movieron mi mundo de una forma que jamás imaginé. ¡Esto que digo es absurdo!, realmente jamás podemos imaginar la vida, nada sucede como lo pensamos en nuestras cabezas, por fortuna.



"El destino no existe, el camino lo forjamos nosotros".

Soy un reflejo clásico de mi generación. Crecí con la televisión, con esa ventana que alimentó mi imaginación y mediante ella y a través de ella viví durante mucho tiempo. Siempre lo he dicho “Los Simpsons me educaron más que mis padres”. No es cierto, solo exagero, pero ejemplifica como fue mi vida durante mucho tiempo. Era un niño tímido, aislado y muy de casa, con muchos problemas que hasta hoy en día entiendo, y que en el presente, todos los días busco aprender a resolverlos. No tengo duda de que, lo que vivimos en la infancia nos marca, pero difiero con Freud, ello no significa que sea nuestro destino. El destino no existe, el camino lo forjamos nosotros.

No podemos negar que nuestra vida tiene un trazo, es el sendero recorrido por nuestros padres, abuelos y ancestros que en el presente esboza una línea que inconscientemente tendemos a seguir. Mi rol ha sido el de cuidador, irónico porque hoy en día lo hago profesionalmente como psicólogo y psicoterapeuta. Las personas que tienden a cuidar, se tienden a descuidar. Por fortuna mi carrera me enseñó la importancia del autocuidado, gracias a ello, cuando caí, sin darme cuenta, tuve los recursos suficientes para levantarme; no sin antes pasar por varios años de malestar. Me levante sin terminar de comprender lo que significaría.


"Cambiar no es dejar de hacer lo que antes hacíamos, es importante entender que los patrones que traemos no desaparecen. Cambiar es construir cosas nuevas y mantenerlas, a pesar, de los viejos patrones".

Mis ojos se abrieron a una nueva forma de ver el mundo, las cosas de antes tomaron un nuevo sentido, algo en mi mente se conectó y todo se revolucionó. La clave de ello no fue otra que vivir el dolor, lo que regularmente evitamos, de hecho yo también lo hacía, pero como se dieron las cosas no pude hacer en esa ocasión, que bueno que no fue así. Ahora me dedico, en parte, a acompañar a que las personas aprendan a vivir su dolor y de ello obtengan la sabiduría que los lleve hacia un nuevo rumbo en sus vidas. Con el paso del tiempo comprendí que cambiar no es dejar de hacer lo que antes hacíamos, es importante entender que los patrones que traemos no desaparecen. Cambiar es construir cosas nuevas y mantenerlas, a pesar, de los viejos patrones.


Comencé a cuestionar la vida y lo que me enseñaron de ella de muchas formas. No me detuve. Lo que cuestionaba, lo cuestionaba de nuevo. Así lo hago ahora, cada cosa que pienso la cuestiono, cada afirmación que me hacen y hago, la cuestionó. Con ello no tengo otro objetivo que evitar limitarme por mi la realidad, es decir, por la manera en que me enseñaron a ver la vida. Estoy en la constante búsqueda de desafiar mis propios límites y así poder ver el camino hacia donde ir y sobre todo evitar quedarme estancado.


"Hoy en día estoy buscando generar algo que sea un contrapeso a un mundo que veo cada vez más hostil, doble cara, destructivo, hiriente, cargado de sufrimiento, soledad, abandono, malestar, etc."

¿Por qué les escribo sobre esto? Todo lo vivido me llevó a plantear un nuevo deseo y una nueva forma de vivir mi vida. Hoy en día estoy buscando generar algo que sea un contrapeso a un mundo que veo cada vez más hostil, doble cara, destructivo, hiriente, cargado de sufrimiento, soledad, abandono, malestar, etc. Por favor, no me vean como un mesías, no quiero caer en una imagen alejada de la realidad. Mi pretensión es hacerlo, pero sin olvidar que soy parte de ese mismo mundo, que crecí en él, que vivo en él, lo he alimentado con mis propias acciones. Para darme a entender mejor les contaré una anécdota.


Recuerdo que en mis épocas universitarias siempre me llamó la atención estudiar a los enfermos mentales y me fascinaba pensar sobre cómo se originaban los asesinos seriales, las mentes criminales, etc. Cada vez que lo recuerdo no deja de darme risa. En el presente ya no tengo tanto interés por este tipo de personas, en mi vida hoy me pregunto quiénes son las personas saludables, como surgen y donde están. No me considero una persona saludable, pero constantemente estoy en la búsqueda de una vida que sea marcada por la salud. Así ha sido mi vida en muchas maneras, yo me doy mis propias oportunidades, es decir, encuentre o no a las personas saludables, hoy estoy buscando ser yo una y generar algo que sea hecho desde la salud, que crezca y perdure.


Me considero una persona destructiva, porque mis acciones de vida así me lo indican y por ello no dejo de ver esta realidad. Sin embargo, hoy en día procuro seguir una vida donde trabajo por construir. Construir relaciones que sean enriquecidas de amor y respeto, construir acciones que me ayuden a crear lazos con el mundo, construir una vida que me permita sostenerme a través de los años. Construir en mi mundo, algo mejor, retándome a mí mismo y a mis propios monstruos. Ser constructivo porque destructivo ya sé que soy.



Entiendo que mucho de lo que nos tiene en problemas como mundo tiene que ver con la manera en que nos han enseñado a verlo. Estamos cargados de ideas y fantasías sobre la vida, que no alejan de la realidad. El Internet, y en particular, las redes sociales, están alimentado eso. Personas que se ven bien en Instagram o Facebook, que viven una vida alejada del verdadero contacto humano. No me mal entiendan, no dejo de ver los beneficios de la tecnología, pero cuestiono los graves costo que veo que acarrea. Yo mismo viví durante mucho tiempo arraigado a esas fantasías, originadas desde la televisión, alimentadas por el tiempo, reforzadas por otras personas.


Por lo tanto, en cada paso que doy, busco ver la vida como es, desde mi realidad y desde las realidades que existen. Prefiero una vida que duela a una vida cargada de la fantasía de la felicidad y del “todo está bien”, porque en el dolor encontraré la verdadera felicidad. Prefiero una vida donde veo que existe la tristeza, el enojo, la soledad y las dificultades, a la fantasía del “nada es imposible”, porque cuando uno ve esas emociones, mal llamadas negativas, descubre que detrás de ellas está la paz, la tranquilidad, la alegría y la vida es más simple. Una vida donde el amor duela, se apague, se pierda, pero al final sea un amor real, construido con una mujer que de verdad me ame y no ame a lo que las películas de princesas y fantasías sociales le enseñaron.


“Estoy convencido de que podemos vivir la vida de una manera diferente”

Eso es lo que busco en el presente, es algo que va mucho más allá de un sueño, porque busco que sea real y ese es mi reto. Una vida marcada por la constante búsqueda de la salud, procurando siempre ser constructivo y buscando siempre ver la realidad. No en balde lo digo en mis videos, porque no es un eslogan que me invente, es el producto de lo que he visto y creo, y lo sigo diciendo: “Estoy convencido de que podemos vivir la vida de una manera diferente”. Seré sincero, no sé si lo logre, pero no me quedare con las ganas de hacerlo.


Aldo Muñoz

aldo@aldomunoz.com

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